Karamelo Santo

A fines de 2007 lanzaron Antena Pachamama, su disco más fresco y el primero que se distribuye por Pop Art, un sello disquero “grande”. En el álbum incluyeron dos covers, uno de Sumo, otro de Bob Marley, y hasta una reversión de su tema La culebra del amor hecha por Los Trovadores de Cuyo, un grupo mendocino de folclore. Aquí Pedro “Piro” Rosafa, percusionista y uno de los compositores y vocalistas de la banda, cuenta cómo convertirse en un grupo cada vez más universal sin perder las raíces.

El sábado 15 de marzo será el momento más esperado de 2008 para Karamelo Santo. Ese día presentará oficialmente Antena Pachamama, su más reciente disco, editado en noviembre del año pasado. Allí, el grupo interpretará en vivo sus 13 nuevos tracks más esas canciones que no pueden faltar y, desde luego, invitará a algunos de los artistas que participaron en el álbum.

Con el arribo de Antena…, la agrupación logró otro postgrado en pluralismo cultural, trascendiendo los ritmos y las fronteras geográficas. Para muestras, estos botones: “La placa fue grabada en plena gira por el Viejo Continente y en ella participó una banda franco-alemana que hace ragamufin y hip hop; Caramelo Criminal, cantantes de Alemania con raíces peruanas, que hacen hip hop con reggae; Fermín Muguruza, ex Mano Negra, y hasta un artista de Madagascar que también metió unos bocadillos”, asegura Pedro Rosafa, así su verdadero nombre.

Sentado en las oficinas de Pop Art, casa con la que el octeto firmó un acuerdo para ampliar su línea de distribución, el hombre de las rastas y el hablar pausado y calmo cuenta el camino que los Karamelo recorren para ser una banda un poco más universal.

–¿Cómo influyó el hecho de armar el disco en un estudio móvil?
–Se torna como un cadáver exquisito, pero con un concepto. Terminar de enlazar parte del disco en el bus de gira fue un poco fortuito, pero súper acertado. A partir de esta experiencia, creo que todas las placas venideras van a tener una cuota de producción en el tour, porque los registros que se logran son muy frescos. Teníamos una laptop, las canciones y algunas bases sueltas, y mientras tocábamos en festivales muy diversos y compartiendo escenario con muchos artistas, que fueron colaborando con nosotros, se fue armando Antena Pachamama.

–Se nota un cambio en el audio, ¿esto fue buscado? ¿Qué diferencias se pueden encontrar desde el sonido?
–Fue un poco de todo. Tratando de empatar todas las ideas y las canciones para que sonaran homogéneas. Tiene que ver con una vuelta al origen, a la frescura de la juventud y al rock. Necesitábamos tener un disco un poco más rockeado. A eso se le sumó el seso que le pusieron Goy, Lucas y Diego, tres de nuestros integrantes, que hace años que están experimentando como ingenieros de sonido, grabando a otras bandas y adquiriendo experiencia pura.

–Piensan convertirse en una banda internacional. ¿Cómo les fue con esta idea de universalizarse sin perder las raíces? ¿Qué conlleva ese camino?
–Es como se manejan los tiempos de hoy. Con un click estás conectado con un mono en Japón, Ucrania y Rusia. Ese modo de relacionarse es el lado positivo de la globalización. Pero más allá de eso, como artistas, seguimos teniendo una identidad que nos hizo sobrevivir a muchas situaciones y seguir adelante. Intentamos que nuestro mensaje tenga una llegada global, que alguien en Alemania se sienta reconocido con lo nuestro, con nuestras experiencias y viceversa, más allá de las diferencias.

–A pesar de su gran éxito en Europa, ¿piensan que aún les falta tocar una fibra sensible en Capital Federal?
–Es rara la sensación. A veces parece que hace falta punzar un poquito para llegar al nervio en Capital. Que no se malentienda, porque la cantidad de afecto y respeto que estamos teniendo es muy grande, pero sólo a veces se siente como una brecha, que no tengo la capacidad de analizar. Hace poco tocamos en el Parque Lezama, lo que fue un hito para el grupo, ante 15 mil personas, y ahí eso de no llegar al nervio, no se sintió. Fue algo apoteótico.

–Grabar No tan distintos (1989), ¿fue una especie de tributo a Sumo y a Luca Prodan?
–No, fue muy loco, una causalidad casi astral, honestamente. Siempre fuimos fanáticos de Sumo, desde que empezamos a escuchar música fue uno de los pilares de Karamelo. Ninguno estuvo pendiente de que se cumplían los 20 años de la muerte de Luca. Sin tener esto en cuenta, pensamos: “¿Por qué nunca hicimos un tema de ellos?”. Cuando armamos esta canción, sonó muy bien y decidimos incluirla en el disco.

–¿Qué prepararon para la presentación en Niceto?
–Tenemos los nervios clásicos de cada presentación de un nuevo hijo. Vamos a hacer el disco íntegro y lo mecharemos con el resto del material de nuestra carrera. En el medio habrá participaciones de músicos invitados y, lo más importante sin desmerecer a nadie, será la performance de los Trovadores de Cuyo. Esa es la cereza del postre.

Karamelo Santo, desde Mendoza para el mundo.

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La máquina melódica sigue siendo tarea de los bronces.

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El percusionista, vocalista y compositor se siente orgulloso de La Lava, el track número 3 del disco, de su autoría. Un sonido nuevo para los Karamelo.

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