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Prada, Hoppe & Corbo

Los tres forman DaBoPe, la productora teatral que arrasó la taquilla del verano con Marcianos en la casa, Enredados y El show de Lizy. Entrevista a un boom.

Hace cinco años, Pablo “Chato” Prada (50, de novio con Lourdes Sánchez), Ezequiel Corbo (44, en pareja con la productora Gladys Ragona) y Federico Hoppe (43, de novio con Laurita Fernández) unieron –en ese orden– la última sílaba de sus apellidos y formaron DaBoPe, la productora teatral que rompió la taquilla del verano con tres obras en Villa Carlos Paz. Hasta el 21 de febrero, según cifras de AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales), Marcianos en la casa marchaba primera a nivel nacional (según datos de la producción, con preventa hasta el 28 de febrero, 62 mil espectadores), Enredados, segunda en el país, con 53 mil, y El show de Lizy, cuarta en Carlos Paz, con 22 mil tickets cortados. En una plaza que sumó 54 obras de teatro, cuando muchos se quejaron por la baja performance de la actividad, casi una proeza. Chato y Fede son bien conocidos: cada noche, Marcelo Tinelli interactúa con ellos en ShowMatch. Corbo comenzó Como productor en el ‘95 cuando llevó a Jorge Corona al entonces Videomatch. La amistad, desde hace cinco años derivó en el negocio. “Al principio, con

Fede veníamos a cerrar figuras para el Bailando, pero vimos cómo creció la ciudad y nos animamos a producir teatro. Carlos Paz es el centro del país. La gente de todo el Norte, Mendoza y Santa Fe veranea acá. Y a 35 kilómetros está Córdoba capital. Desde hace tres años ponemos la cartelería de nuestras producciones en Salta,

Mendoza, Santa Fe…”, arranca el Chato.

–¿Cómo eligen las obras?

Prada: No compramos un libro. Buscamos actores con los que nos sentimos cómodos y adaptamos las comedias a ellos. Por eso trabajamos con la actualidad y la tele. Hay muchas muletillas del Bailando, por ejemplo, avalados por Marcelo y su generosidad, obvio.

Hoppe: Si viene un invitado, armamos un gag con él.

P: Es muy televisivo. Sucede algo al mediodía y a la noche está en la obra. En enero, el tema de los prófugos estuvo muy presente.

–¿Tienen algún actor fetiche?

H: Básicamente Pedro (Alfonso). DaBoPe arrancó con Despedida de soltero, con Pedro y Paula. Esta es la quinta temporada con él al frente. También Freddy (Villarreal) y Emilio (Disi) estuvieron en varias. Pedro participa: tiene muy buenas ideas.

P: Tenemos un gusto muy popular, una gran producción y buenos libretos para toda la familia. Esa sería la fórmula.

H: Y en nuestras tres obras trabajamos igual: en equipo con los actores.

P: Eso nos divierte. Además, somos muy equitativos: las tres tienen la misma cantidad de cartelería.

H: Los actores ven que no tenemos preferencia por ninguna producción.

–¿Se dividen las tareas?

Corbo: Todos hacemos todo.

P: Pero Ezequiel es quien más entiende de teatro.

H: Nosotros no habíamos hecho nunca. Cuando decidimos meternos, nos juntamos con él. Entre los tres hay amistad y respeto. El código de convivencia es muy sano y nos da placer.

C: Somos productores de raza, no los típicos empresarios teatrales que delegan. Capaz que el último día nos encontrás pintando una escenografía.

P: Ha ocurrido… Estamos siempre en la trinchera.

–¿Qué les dijo Tinelli cuando le plantearon que armarían DaBoPe?

H: Obviamente le pedimos autorización, porque nosotros trabajamos para él. Nos apoyó y nos dijo que tuviéramos cuidado con la inversión y hagamos productos de calidad. Es muy paternal.

P: Fijate la generosidad de Marcelo que hasta vino a Carlos Paz. La pasó bien, nos dio consejos.

H: Es el quinto año que hacemos teatro y siempre nos ayudó en el armado.

–¿Podrían producir algo sin el Bailando?

P: Mirá: en el 2012 no salió ShowMatch. Hicimos Casa Fantasma y fue un exitazo.

C: Tenemos una idea para la calle Corrientes: hacer algo más de texto.

P: Y un musical al estilo de las aperturas que generamos, muy tecnológico, con mapeos, pantallas, movimientos de butacas, algo sensorial.

–¿Cómo les explican a actores como Soledad Silveyra u Osvaldo Laport que acá no existe la cuarta pared y el público les puede gritar algo en cualquier momento?

C: Se los contamos, claro. Y cuando lo experimentan, se enamoran. Osvaldo y Solita están felices.

P: Son cosas que encuentran sólo acá. Y a nosotros nos pone contentos, porque la pasan bien. Fijate que en nuestras obras no hay quilombos.

H: En nuestro espíritu no está el conflicto. Queremos que todos la pasen bien laburando.

–¿Ganan mucha plata como productores?

H: El teatro es un negocio de riesgo. Nunca sabés cómo va a responder el público. Y la tendencia es difícil de revertir. Si una obra empieza mal, que pase a ser un éxito es complicado. Gracias a Dios, en estos cinco años nos fue muy bien.

C: Quizás sea porque nos da miedo fracasar; entonces, nunca venimos relajados.

P: Como cada año ponemos un poco más de inversión, si nos fuera mal podría ser catastrófico.

–Ustedes, Chato y Fede, trabajan los doce meses juntos. Se ven más que con sus novias…

P: Sí, dormimos juntos casi… Ayer, Fede no se lavó los dientes (ríen). En serio, más allá de ser compañeros de trabajo que se respetan mucho, somos amigos. Tanto es así que nuestra oficina es una gran mesa de trabajo en el segundo piso de Ideas.

–¿Cómo viven la supuesta rivalidad que existiría, a partir del Bailando, entre Laurita y Lourdes?

P: No existe eso. Es algo de la prensa.

H: A veces nos reímos, porque sabemos cómo son las cosas.

P: Después de todo, generar eso es un buen marketing.

Por Hugo Martin.

Fotos: Fabián Uset y Mario Sar.

Foto: Atlántida/Televisa©

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