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“Lloré porque le había prometido a mi hija traer la copa”

Toda la intimidad del ídolo de Boca después de la frustración de Japón. "Fue el día más triste de mi vida", dice. La bronca contra el árbitro, las conmovedoras palabras de Bianchi para levantarle el ánimo y el reencuentro con su familia.

Nos bombeó! ¡Ese juez nos afanó el partido!“. Juan Román Riquelme (23) fue el segundo jugador de Boca en ingresar al vestuario. Cuando entró, lanzó ese grito, seguido de varios insultos, y descargó toda su bronca contra uno de los lockers, que quedó abollado por la tremenda patada. Tenía los ojos rojos e h
inchados por el llanto y el alma partida por el dolor. Veinte minutos antes, el insólito árbitro danés Kim Milton Nielsen -que favoreció de modo vergonzoso a los alemanes- había pitado el final del partido. Y así quedaban hechas trizas las ilusiones de Boca de ser bicampeón intercontinental. 

Román se desplomó sobre el césped y con la cabeza casi metida entre las rodillas. Lloraba desconsoladamente. La imagen -tan conmovedora como aquella de Maradona después de perder ante Alemania la final de Italia 90- enseguida copó la pantalla gigante del Estadio Nacional de Tokio, en reemplazo del festejo del Bayern Münich. Y los hinchas japoneses, que pagaron la entrada más cara para estar cerca de la hinchada xeneize, deslumbrados por una pasión que les resulta exótica y atractiva a la vez, dejaron de entonar el “Dale Bo” que aprendieron en la tribuna, absortos ante ese primer plano del rostro de Riquelme. Ellos también se emocionaron. 

Más tarde, dos jugadores del Bayern se acercaron para pedirle la camiseta. Román los echó con la mano izquierda. Luego, en el vestuario, guardó con cuidado las dos camisetas que usó en el partido: “Si me quieren sacar una, los mato. Me las llevo conmigo a Buenos Aires“, dijo después de salir de las duchas. Apenas minutos antes había sido el último en subir al podio, y casi se arrancó del cuello la medalla que le dieron por el subcampeonato. Sólo levantó la cabeza cuando caminó hacia la hinchada de Boca. Con la mano derecha se golpeaba el corazón, mientras murmuraba:
Gracias por el aliento“.

Ni siquiera Bianchi pudo consolarlo: “Me partió el alma verlo llorar así“, contó, el día después, el DT más ganador de la historia xeneize, que lo quiere como a un hijo. Apenas terminó el partido, el propio Bianchi, en el vestuario, le dijo al plantel: “Me siento orgulloso por tener este grupo de jugadores. Les agradezco porque hoy cada uno de ustedes defendió esta camiseta con un coraje que me conmueve“. Mientras hablaba, golpearon la puerta para avisar que Riquelme y Burdisso debían ir al control antidoping. Hubo un pesado silencio hasta que volvieron. Entonces, Bianchi siguió hablando, hasta que también se quebró. Después de eso, Román le pidió el celular prestado a un amigo para hablar con su hija Florencia (3) y con su mujer, Anabella (23). Flopi le mandó muchos besos y su esposa, que nunca lo había visto llorar así, le dijo: “Romy, diste todo. Te queremos mucho“.

Uno de los mejores futbolistas del planeta. Puso todo para ganar, pero los alemanes, advertidos de su talento, lo golpearon mucho ante un árbitro que nunca los sancionó.

Uno de los mejores futbolistas del planeta. Puso todo para ganar, pero los alemanes, advertidos de su talento, lo golpearon mucho ante un árbitro que nunca los sancionó.

Después del partido, soltó su tristeza en una imagen que conmovió a los hinchas de Boca. No me conforma la medalla de subcampeón del mundo“, dice.”>

Después del partido, soltó su tristeza en una imagen que conmovió a los hinchas de Boca. “No me conforma la medalla de subcampeón del mundo“, dice.

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