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“Gracias a mi psicólogo, hoy siento que le puedo ganar a cualquiera”

A los 23 años vive el mejor momento de su carrera. Hace 15 días consiguió su primer torneo de ATP en Viña del Mar, y el último fin de semana fue clave en el triunfo del equipo argentino que venció a Suecia por 5 a 0 en la Copa Davis. Según cuenta él, hace ocho años, por problemas económicos, casi abandona la raqueta.

La decisión fue dura para toda la familia, pero la crisis económica que sufrían los Acasuso en 1998 no les dejaba otra alternativa: “Mirá José, tus dos hermanos están terminando sus estudios en Buenos Aires y la plata no nos alcanza para todo. Lamentablemente, vas a tener que abandonar el tenis porque no te podemos seguir pagando tu carrera”. Esas eran las palabras que José Andrés nunca le hubiera querido decir a Chucho, su hijo de 15 años. Y como el jugador entendió que se trataba de una situación extrema, no opuso resistencia: “No te preocupes papá. Voy a ponerle pilas al colegio y voy a terminar el secundario”.

Pero el destino del jugador de Posadas estaba marcado. Por eso, después de tres meses de aquella conversación, le llegó una invitación desde Mónaco para ir a entrenarse al Viejo Continente. Existía un proyecto de un club francés para reclutar jugadores y un cordobés, amigo de la familia, estaba a cargo. “Viajé con Selva, mi mamá. Ellos se iban a hacer cargo de mis gastos. Lo único que me pedían era que me fuera a vivir a Francia. Tenía 30 días de prueba para ver si me adaptaba o no. Pero a las dos semanas les dije que no. Extrañaba mucho a mi novia, a mi familia y a mis amigos”, cuenta hoy José (23), sentado en una confitería de Palermo mientras desayuna un café con leche con medialunas.

Tanto revuelo hizo que su tío Julio le hiciera la oferta mágica: “Si vos querés ser jugador de tenis, yo te voy a bancar la carrera. Andáte a vivir a Buenos Aires, buscáte un entrenador y metéle con todo. Por la plata no te preocupes”. Y Chucho no dudó: armó sus valijas y se vino a vivir a la gran ciudad junto a Juan, su hermano, y dos de sus mejores amigos. Enseguida comenzó la pretemporada, jugó algunos torneos de ATP, ganó su primer satélite y terminó el año en el puesto 250 del ranking. “Fue duro, porque la plata no alcanzaba. Había que vivir con lo justo, y sí o sí necesitaba ganar para poder seguir jugando. Recuerdo que me levantaba a las seis de la mañana, tomaba dos colectivos e iba a entrenar… Pero todo ese esfuerzo valió la pena. Porque me hizo crecer de golpe y madurar mucho”, dice el jugador, quien el pasado fin de semana hizo su debut en la Copa Davis, obteniendo dos de los cinco puntos ante Suecia en el Parque Roca (que también se inauguraba como escenario) y ante ocho mil personas.

–Debut en la Davis, estadio lleno, Maradona en la tribuna, la responsabilidad de ser el segundo singlista… ¿Te temblaron las piernas antes de entrar a la cancha?
–¿Sabés que no? Yo esperaba estar mucho más nervioso. Era la primera vez que iba a jugar por Argentina, el sueño que todo tenista tiene cuando empieza a jugar; sabía que estaba toda mi familia mirando el partido por televisión en Misiones, y sin embargo entré a la cancha tranquilo. Estuve más nervioso la semana pasada en Viña, cuando salí a jugar la final ante Nicolás Massú, que ahora.

–Sin duda, éstos fueron los mejores quince días de tu carrera: el citado debut, el primer torneo de ATP ganado. ¿Qué cambiaste para levantar tanto el nivel?
–Trabajé mucho en la parte física y en la parte técnica, pero sobre todo en la parte mental. Hicimos un trabajo duro con mi psicólogo, y creo que maduré en todo sentido, no sólo como jugador de tenis, sino también como persona. Me dio confianza en mi juego y hoy siento que le puedo ganar a cualquiera.

–¿Qué te dijeron tus padres cuando los llamaste y les adelantaste: ‘Voy a jugar la Davis’?
–Fue una alegría enorme, tanto para ellos como para el resto de mi familia. Ya estaban contentos cuando me convocaron, y mucho más cuando les dije que iba a jugar. Ayer hablé a mi casa y todos me dijeron que en ningún momento se pusieron nerviosos, porque me vieron con mucha fe. Sabían que si estaba concentrado, iba a tener muchas posibilidades de ganar.

–¿Qué es lo que más extrañás de Misiones?
–La tranquilidad de la siesta, los mates con los abuelos, la comida de mi vieja, el resto de mi gente, el asado con mis amigos. Pero por suerte en Buenos Aires tengo a mi hermano y también pude hacer muchos amigos.

–Hablás de amigos. ¿Con el equipo de la Davis pudieron hablar con Guillermo Cañas, que está suspendido?
–Sí, el sábado, después de ganar el dobles vino a cenar con nosotros y le dedicamos el triunfo. Está pasando por un mal momento por el tema del doping, y hay que apoyarlo.

–¿Sentís que hay una persecución hacia los jugadores argentinos?
–No, hubo alguna negligencia y algunos descuidos. Porque las sustancias se encontraron en la orina y eso es inapelable. De todos modos, creo que ninguno de los chicos quiso sacar ventajas, y por eso todos estamos con un poco de bronca. Esto nos sirve para estar atentos y tener cuidado a la hora de tomar un medicamento. Yo, por ejemplo, tengo a una médica que trabaja en el Comité Olímpico de Antidoping, y no tomo nada que ella no me recomiende.

–La última: ¿se le puede ganar a Croacia de visitante, enfrentándolos en carpeta, una superficie a la que los argentinos no estamos acostumbrados?
–Seguro. Si bien va a ser un rival bastante duro, Argentina tiene muchos jugadores en un gran momento. Será importante que David esté bien, pero los otros tres convocados también deberán poner su granito de arena para poder llegar a la semifinal e ir en busca de una copa que realmente merecemos ganar.

Al gran momento que viven los tenistas argentinos ahora se le sumó el de Chucho, quien hoy figura 46 en singles y 31 en dobles según la Asociación de Tenistas Profesionales. Pero él asegura: “<i>Extraño las comidas de mi vieja</i>”.”></p>
<p class=Al gran momento que viven los tenistas argentinos ahora se le sumó el de Chucho, quien hoy figura 46 en singles y 31 en dobles según la Asociación de Tenistas Profesionales. Pero él asegura: “Extraño las comidas de mi vieja”.

“<i>Vengo a ver a Nalbandian y a Acasuso… Hay que apoyarlo en su primer partido</i>”, dijo Maradona el viernes, y el misionero no defraudó: se quedó con los dos puntos de la serie para que Argentina ganara sin perder ni un partido ante los suecos. “></p>
<p class=Vengo a ver a Nalbandian y a Acasuso… Hay que apoyarlo en su primer partido”, dijo Maradona el viernes, y el misionero no defraudó: se quedó con los dos puntos de la serie para que Argentina ganara sin perder ni un partido ante los suecos.

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